Despertador


La sábana cubría toda su cara, la comodidad de su habitación  la arrullaba placenteramente y ese  jueves 10 de octubre se levantó muy tarde, el rin rín del despertador sonó a las 4 de la mañana pero, el cansancio que por esos días la invadía  gracias a la gran cantidad de trabajo acumulado, no le permitía escuchar el ensordecedor sonido.

Su despertar apurado gracias  Matilde, una madre protectora y un poco enferma por su avanzada  edad, la llevaron a la ducha aun con los ojos cerrados.  Sin darse cuenta abrió la llave sin haber encendido el calentador; ahora, si estaba despierta y pudo ver que su  retraso superaba las dos horas, tiempo valioso para la compañía, en su afán por salir de casa, se cambió sin fijarse que llevaba puesta una camisa amarilla y un pantalón  verde, aunque Matilde intento advertirla, fue imposible que le escuchara.

Continuar…

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