Que está pasando?


Probablemente aún no estamos preparados para aceptar que vivimos en una sociedad

Multi-cultural, es decir; un mundo donde encontramos personas con similitudes al pensar, al hablar, al escoger sus actividades diarias incluso hasta en su forma de caminar.

Sin embrago, hay quienes proclaman a viva voz este tema pero, que están haciendo o mejor, que estamos haciendo para mejorar este tipo de relaciones y entender que no somos ni podemos ser los únicos individuos presentes en una sociedad, sociedad en constante cambio y que lejos de ser incluyente se convierte en excluyente.

Si al caminar en un parque como es el Nacional en el centro de la ciudad (Bogotá) observamos diferentes situaciones cada una de ellas con identidad propia. Al llamarlo identidad, estoy haciendo referencia al comportamiento de cada sujeto, teniendo en cuenta que pudo adoptar esta posición porque lo aprendió de sus padres, de sus compañeros en los primeros años de estudio o en su etapa de la vida más madura que podría ser la juventud, también provienen de sus creencias religiosas y de infinidad de cosas que encierran un marco social.

Este simple paseo hace parte de esta identidad, seguramente estas acompañad@, difícilmente saldrías a caminar y comer solo, aunque esta posibilidad tampoco se descarta, es entonces cuando evidenciamos que no se puede vivir encerrados en monosílabo, que necesitamos de otros, pues nuestra existencia se garantiza solo si tenemos la capacidad para socializar, dar y recibir ideas, escuchar y ser escuchado.

Este último siendo un cliché, pero aun convertido en cliché las personas no hemos aprendido lo que significa; ¡No por más alto hablar, tu opinión es superior a la de los demás ¡.

Para entrar a protestar, rechazar, lastimar o incluso a causarle la muerte a alguien por que no estamos de acuerdo con su forma de vida, primero tendríamos que mirar que tan parecidos somos a los demás miembros de la sociedad, ¿En verdad somos iguales en todos los aspectos? O ¿simplemente estamos llevando una vida superficial? Seguramente es otro tema social el que entra en escena, y gracias a él tenemos el valor de decir que estamos en desacuerdo.

Pero, aquí continuaríamos en el mismo dilema. No nos gusta, porque es distinto a lo que nos enseñaron nuestros padres, porque es distinto a lo vivido dentro del grupo de amigos, porque nuestras creencias y su historia lo prohíben, así mismo es el mundo de esta persona, que al igual que todos nosotros tiene una forma de vivir su día a día y no por ello hay que acabar con la armonía de una sociedad.

Ahora bien, las cosas pueden cambiar y ser nuestro comportamiento el que termine estando fuera del contexto social “popular o culto”.

Un ejemplo claro seria la importancia que cada miembro de la familia le da a Jesua hamachia, habrá aquellos que creen en su historia y probablemente alguien que conozca otra verdad de aquel tiempo. Sin embargo, para los dos miembros es su verdad y la defenderán, por lo que al no aceptar que el otro cree en una historia distinta y procuran llevarse bien, por lo menos hasta que logre persuadirlo de lo contrario, la relación se rompería.

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