LA VIEJA

Imponente, misteriosa y con muchos secretos que guarda con gran recelo, puede ser vista por algunos ciudadanos que transitan por el norte de la ciudad de Bogotá todos los días, Algunos son más osados y se niegan a dejar pasar la oportunidad de descubrir  sus secretos, por lo que llegan muy cerca de ella.

Cerca de las 5:30 de la mañana, un buen grupo de hombres mujeres fuertemente custodiados se reúnen en la parte alta del barrio los Rosales, la citación y hora de encuentro se hace por medio de las redes sociales, por lo que los comentarios en cada una de estas páginas no se hacen esperar;  muchos, ponen condiciones sobre el encuentro, piden a gritos vivir algo más fuerte que el anterior, lo que termina siendo un llamado preciso y aprobado de inmediato por los más arriesgados a vivir experiencias extremas.

No todos tienen la misma opinión, lo que hace este encuentro aún más excitante.

Llegado el momento los grupos se dividen y emprenden su aventura, la montaña que visitan todos los días, nuevamente está ahí, esperando por ellos, y su recibimiento siempre es distinto, pareciera que no le gusta la monotonía; unos días abre sus puertas bajo un intenso frio y poca visibilidad, otros, los recibe dejando caer sobre sus terrenos, algunas gotas de agua.

Este acontecimiento, deja como resultado una pista de lodo y agua, espectáculo aprobado por sus visitantes, quienes después de estar allí no se regresan a casa sin hacer su recorrido y obtener de esta montaña un nuevo secreto.

En cualquiera de los casos climáticos que se puedan presentar, los visitantes disfrutan al máximo sus minutos o horas en este lugar. Incluso, ese fuerte anillo de seguridad que los acompaña en su visita cotidiana o por primera vez, mueve su cola como nunca, algunos ladridos de felicidad espantan a temeros de los animales y acerca a los amantes de los mismos.

Es todo un espectáculo, se encuentran en el mismo lugar amantes del Trail, ambientalistas, apasionados y aficionados por cuidar de sus cuerpos, mentes y alma.

Sin importar la profesión, capacidad pulmonar, resistencia, fuerza etc, son personas que se involucran activamente con el cuidado y el respeto por la naturaleza.

Por su puesto hay quienes irresponsablemente arrojan sus desechos a lo  largo del camino, pero así mismo, son más quienes entienden el daño que hemos causado por ignorancia, o terquedad, y con el mayor de los gustos recoge y deposita en el lugar indicado la basura.

Los afluentes de agua de esta majestuosa montaña se deslizan con delicadeza y elegancia entre las piedras que día tras día fueron quedando descubiertas por el paso del agua, las flores embellecen el camino, obligando a los atletas, quienes están en entrenamiento a hacer paradas técnicas, pues quizás durante todos sus días de fuerte y suaves entrenamientos es la primera vez que la montaña les deja ver esta nueva especie.

Este cerro, además de proveer de belleza nuestra capital, esa que tanto criticamos y por la que no hacemos nada para cambiar lo que nos molesta, guarda en su interior bosques, especies animales, traslucidos afluentes de agua, paramos y todo su interés sin reproche por garantizar algunos años más la población humana, por lo que sin titubear digo que debemos retribuir todo aquello que por tantos años ella nos ha dado.

Allí  en él sub-paramo, es donde encontré a Virginia Duarte en uno de sus entrenamientos y espacios de socialización, ella es una excelente atleta, su carisma la ha llevado a conocer  la gran mayoría de deportistas, sin importar la categoría o el nivel de exigencia en el que se encuentra cada uno de ellos.

Virginia al igual que todas las mujeres, es valiente, fuerte y guerrea; pero, a diferencia de muchas ama y respeta su cuerpo, su vida, el ambiente donde reside y los lugares que visita como el mayor de sus tesoros.

Entrega su conocimiento ambiental  sin esperar nada a cambio, lo que la convierte en un ejemplo a seguir. Seguro se quedan muchas cosas deslumbrantes por decir de ella; pero mientras tanto la montaña y esta grata mujer, al igual que muchos quienes llegan al lugar con buenas intenciones, seguirán practicando su deporte favorito, acompañado de una fuerte y personal labor en el cuidado  del medio ambiente, pues este tema, no es una moda, es un estilo de vida, es la reconciliación tardía pero, no vana a la tantos años de destrozo al medio ambiente y la vida.

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