Cual sera nuestro futuro?

 

¿Infelicidad futura?

Por: Felipe Mendoza

 

Hace unos días leí una columna  en el Espectado.com, de Cesar Rodríguez  Garavito, titulada  “Visa para otro país”. De ella pude identificar algunas falencias que tenemos los colombianos, o más bien, limitaciones absurdas que nos impone la sociedad.

 

Firma de tratados de libre comercio, que debería beneficiarnos, termina favoreciendo a los extranjeros y  ¿qué pasa con nosotros? La firma de estos tratados abre las puertas a los bienes y capitales del exterior al interior de nuestro país pero, no abre las puertas a las personas, por el contrario termina siendo irónico pensar que estas limitaciones son impuestas por países en crisis, como es el caso de Europa con quienes acabamos de firmar este “magnifico Tratado”.

 

Las enormes filas para sacar  la visa Schengen, las reservaciones de hotel y avión  confirmadas, junto al seguro cancelado dependiendo la a cantidad de días que estemos en el continente Europeo, son el inicio de un trámite  ahíto para obtener la visa por 3 meses,  aunque esta termine siendo negada y entonces se debe iniciar un nuevo proceso de apelación.

Lo cierto es que no solo ocurre con Europa, nuestras limitaciones para tomar un vuelo y salir del país, son justificadas en un pretexto ridículo, donde nos ligan a secuestros, guerra interna, narcotráfico, una excusa que termina siendo pretenciosa   egoísta y vana.

 

Ahora bien, podemos recordar la llamada y tan reconocida Gran depresión o martes negro en 1929. Los colombianos creemos ciegamente que la solución a todos nuestros tropiezos, está en la firma de tratados de libre comercio, cegándosenos a una posible crisis futura.

 

Existen continentes con más influencia a nivel global. En la actualidad el sistema económico y comercial de Asia tiene presencia en muchos países de  los 5 continentes, lo que implica que si se presenta una crisis, sería muy difícil que no nos afectara directamente; al país ingresan toneladas de mercancía provenientes  de esta parte del mundo, entonces ¿hasta qué punto estamos dispuestos a permitir dicha dependencia?

Por supuesto no todo es malo, el ingreso de mercancías favorece algunos sectores y los bajos precios son atractivos al bolsillo de la sociedad colombiana pero, qué pasa con las producciones autenticas de nuestro país.

El punto final es que partir del crecimiento económico y comercial de continentes como Asia, E.E.U.U y el mal momento del continente Europeo, que hasta hace algunos años se mantenía en  la cúspide de la economía y la influencia de todos ellos en países  a nivel global, manteniendo el proceso de dependencia en el que nos encontramos, podría llevarnos  a una depresión en cadena como la ocurrida  el 29 de octubre de 1929  tras la caída de la bolsa de los estados Unidos.

 

Por otro lado es claro que este no será el único tema de trascendencia que nos lleve a una crisis global, Pandemias, conflictos entre potencias, escases de agua, aumento del CO2, mantienen la atención de las organizaciones menos apáticas y que trabajan en evitar y buscar solución a esta innegable realidad.

Mientras tanto, estamos a la espera del continente que traerá la felicidad o angustia a nivel global.

 

 

 

 

 

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